jueves, 20 de septiembre de 2012

Los Grupos, esos grandes desconocidos.




















Desde siempre me ha parecido fascinante todo lo relacionado con los grupos y su funcionamiento, sobre todo el hecho de cómo éstos se convierten en un individuo con vida propia, independiente de cada uno de sus miembros. Esto, que parece curioso, es un mecanismo creado y fomentado por los mismos miembros del grupo, incluso ante la posibilidad de perder la individualidad y la libertad, ya que,
probablemente, las ventajas de la pertenencia al grupo son más satisfactorias que la propia independencia y la libertad. 
Y es que somos seres sociales, no podemos vivir en una isla, alejados de las relaciones con los que son iguales a nosotros, o de la interacción con aquéllos a los que nos declaramos afines, con más o menos intensidad, con más o menos amor, con más o menos amistad. Incluso cuando aparece el odio, la insatisfacción, la ira, la culpa, y otros sentimientos negativos, utilizamos el grupo para calmarlos, para fomentarlos, para ignorarlos, o para vengarnos. Somos seres sociales, y tremendamente complejos. 
Para saber todo esto no hace falta ser un experto, ni esto que escribo es ningún manual de psicología, que yo pensara eso sería lo más pretencioso que hubiera hecho nunca. En realidad, todos podemos observar el funcionamiento de cualquier grupo y extraer muchas conclusiones. Hay ejemplos de todo tipo que podemos recordar para ilustrar lo que acabo de decir.
Uno de los que siempre recuerdo es el caso de la pertenencia de Fernando Alonso al equipo McLaren en 2007. En realidad no podemos conocer todos los datos, pero sí hay algo claro, es el típico ejemplo de cómo un miembro de un grupo es aislado por sus discrepancias con el mismo, por que sus objetivos no eran los mismos y la afinidad es practicamente nula. 
El grupo en sí actúa de esta manera, establece una serie de roles de cada individuo para la consecución de unos fines, y si alguien no cumple con estos objetivos es difícil que continúe perteneciendo al mismo, es fácil que sea expulsado de alguna manera, más o menos pacífica, o que le sea tan insoportable la pertenencia y que termine por salir voluntariamente del grupo, como al final pasó con Fernando Alonso.
Hay otros ejemplos muy actuales, como el caso de Cataluña, que considera que su identidad cultural es distinta a la española y desearía la autodeterminación. Todos podemos pensar lo que queramos, dentro de nuestro mayor o menor desconocimiento del individuo, pero sí podemos opinar, y lo hacemos, siempre de las maneras más variopintas, y no siempre muy acertadas. 
Porque lo que me fascina es la complejidad del ser humano, cómo nos hacemos daño y nos humillamos continuamente, cómo nos amamos, nos odiamos, dejamos de amarnos y dejamos de odiarnos. Todos los sentimientos que alberga el alma humana son tan complicados que a veces me abruman. 
Probablemente pienso y siento demasiado, quizás es inútil sentir y pensar, a veces puede ser mejor dejarse llevar por el viento y cerrar los oídos para no escuchar los gritos que te dicen lo que no quieres oír.
 A veces la pertenencia a un grupo te hace sentir que tu vida tiene un objetivo, algo a lo que llegar y que te indica un camino concreto a seguir, cuando dejas de pertenecer, uno se siente aislado y solo, con la tristeza de saber que su camino debe hacerse de nuevo, con más o menos piedras que apartar, con más o menos flores que recoger, pero empezando de cero y renaciendo con cada día.
A veces el aislamiento puede ser voluntario, a veces es obligado, pero el sentimiento siempre es el mismo, es la sensación de no haber sabido llegar a los objetivos de tu grupo, no haber podido trascender más allá de tu propia persona, la pena y la tristeza de saber que los caminos se separan, que se correrá en otros caminos, en otras ciudades, pero sabiendo que correrás siempre, con esas zapatillas gastadas a lo largo de los años, ellas que saben lo que has vivido, ellas que han visto lo que realmente eres. 
No puedes pararte a pensar a qué personas no agradas, a quién le importas verdaderamente en tu grupo, las decepciones suelen ser lo habitual, y la vida seguirá, seguirá siempre mientras uno ponga un pie delante del otro y no mire atrás. Habrá quién te acompañe, o quién no, y será bonito comprobar si hay alguien a quién consigues emocionar con lo que escribes cuando te despides, porque será señal de que en algún momento has sido importante.

4 comentarios:

Sueño Artico dijo...

Cuanta razón tienes Lola.
Lo peor de todo es que en esta vida terminas aprendiendo todo a palos.
Mi primera jefa me dijo una vez: " en el trabajo no hagas amigos, solo conocidos, ya que cuando las cosas se pongan feas te clavaran el cuchillo por la espalda". Y que razón tenia y lo que le cuesta a la gente darse cuenta de esto.
Con el tema de los grupos pasa casi lo mismo, ten tus propios objetivos, manténlos y por supuesto nunca olvides tu ética, siempre alguien te la intentara cambiar. Y se me olvidaba, siempre habrá algún o algunos que leen mucho por internet, en libros puramente comerciales, que sabrán más que cualquier profesional.
Voy a dejarlo aquí.
Te echamos de menos.

Lola dijo...

Gracias, Antonio, sé lo que quieres decir, puedo decírtelo con claridad porque creo que muy poca gente me lee, aunque, eso sí, las personas suficientes como para poder decir: Me siento importante. No necesito a nadie más que a vosotros.

Supongo que hablaremos mucho más, sé a quién le importo y a quién no, y tengo mucha suerte de saberlo, a veces te das cuenta muy tarde, pero más vale tarde que nunca.

Tampoco me importa que me oigan si digo que merecías un mejor trato como socio del club en el tema de las camisetas, no las he visto todavía, pero...me imagino, y estoy con vosotros, a veces hay cosas más importantes que lo material. Y punto.

Yo también os echo de menos, no sabes cuánto, pero en realidad no echo de menos estar en el club, es la sensación de sentirme aislada la que a veces me entristecía, pero sabiendo que cuento con gente como vosotros, me quedo mucho más tranquila y me considero feliz.

Espero que nos veamos pronto, tengo ganas de veros, a la familia humana y a la perruna.

Pablo dijo...

Se puede estar más o menos de acuerdo, pero siempre es un gusto leer tus reflexiones. Un saludo.

Lola dijo...

Pablo, me encanta que lean mis reflexiones, y no espero que nadie esté de acuerdo, respeto sinceramente a quién no lo está, y me encantaría hasta discutir sobre el tema. Es estupendo, en todo caso, lo que me dices porque a veces es bonito que lo que piensas llegue a alguien.
Saludos